La Economía Circular: clave para regenerar el tejido ambiental

En los últimos años hemos sido testigos de un incremento considerable de las campañas en materia ambiental que buscan revertir el cambio climático, la desaparición de especies animales y la reducción de desechos sólidos. Aunque en principio estos esfuerzos iban encaminados mayormente a los consumidores, actualmente estos mensajes de cambio se han hecho extensivos a la industria, los gobiernos y hasta la economía, debido en parte a que los viejos modos heredados del capitalismo son cada vez menos sostenibles.

Se suma, además, el hecho de que el reciclaje no es un procedimiento 100% eficiente para la reducción de desechos. Desafortunadamente, como país, estamos muy lejos de adoptar una política ambiental que se aplique de forma rigurosa, no solo en cuanto a la separación de basura, sino también a la correcta disposición de sustancias y materiales de alta toxicidad, como baterías, aceites, desperdicios electrónicos, solventes, etc.

Si pudiéramos visualizar las dinámicas económicas actuales en un gráfico, este adoptaría la forma de una línea recta, siendo tres sus principios clave: extraer, consumir y desechar. Lo anterior trae consigo serios problemas al medio ambiente, ya que la sobre explotación de recursos se hace de forma indefinida, sin aplicar estrategias sustentables que permitan la regeneración natural de los ecosistemas. A la luz de esta problemática, científicos, ambientalistas y expertos de todo el mundo han propuesto una nueva estrategia, la cual han denominado Economía circular.

Al igual que la Economía lineal, esta nueva corriente se basa en tres principios fundamentales, sin embargo, estos se mantienen en constante movimiento, generando así un círculo virtuoso de consumo sustentable que no solo esta pensado para reducir los desechos que producimos día con día, sino también para optimizar al máximo el uso que se les da a los recursos. De manera general estos son sus preceptos:

  • Diseño responsable de los bienes de consumo.

En buena medida, el grado de contaminación que genera un producto está directamente ligado al tipo de materias primas que lo componen, por esta razón se hace necesaria la formulación de alternativas viables a productos de alto impacto ecológico (como las bolsas de plástico y su reciente reemplazo por bolsas de tela reutilizables).

Foto: Pexels
  • Mantener los productos y materiales en uso

¿Qué pasaría si en lugar de comprar una lavadora pudiéramos rentarla? De esta pregunta (planteada a modo de ejemplo) se podrían deducir algunos efectos interesantes: en primera, los fabricantes tendrían que hacer sus productos más duraderos para aplazar los costes derivados de futuros servicios técnicos y, en segunda, el ciclo de producción se contraería considerablemente. Aquí todos ganan, los consumidores obtienen precios más razonables y al mismo tiempo el engranaje económico sigue girando, sin tener que recurrir a la sobre explotación de materias primas.

  • Regenerar los sistemas naturales.

Este principio parte de una máxima de la vida: “en la naturaleza no hay desperdicios, todo forma parte de un ciclo que se repite en incontables ocasiones”. Tomando lo anterior en cuenta, es posible devolver a nuestro planeta un poco de lo mucho que nos ha dado, en forma de composta creada a partir de los restos alimenticios que producimos. Esto revitaliza el suelo y lo dota de los nutrientes necesarios para asegurar su fertilidad.

Foto: Pexels

De esta manera y a partir de un esfuerzo conjunto conformado por empresas y consumidores, la Economía Circular busca frenar y revertir el deterioro ambiental del que es presa nuestro planeta. De aplicarse este nuevo modelo a escala global, los resultados a mediano y largo plazo podrían ser más que satisfactorios. Así lo confirma el sitio web de la activista inglesa Ellen MacArthur, una de las principales impulsoras de este movimiento:

  • Cada año se ahorrarían 700 millones de dólares en los costos generados por la industria de productos de consumo.
  • Habría una reducción del 48% de las emisiones de dióxido de carbono para el año 2030.
  • La congestión vehicular de China se reduciría un 47%.
  • Reducción de 550 mil millones de dólares en los costos de atención médica asociados con el sector alimentario.

Aunque no de forma generalizada, es bueno saber que en México ya se han dado los primeros pasos para esta transformación. Recordemos que hace casi un año, la Jefa de Gobierno Capitalino, Claudia Sheinbaum, presentó su “Plan de Acción para una economía circular,” mismo que, a partir de una inversión inicial de 300 millones de pesos, prometió ahorros de hasta 8 mil 500 mdp en la CDMX para 2024, así como una reducción considerable de hasta 70% en las emisiones contaminantes.  “Vamos a lograr llegar a Basura Cero y Economía Circular, reduciendo, reciclando, reusando, y revalorizando los residuos sólidos”, afirmó la dirigente.

Hacia una Ciudad más sustentable. Foto: Pexels

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s