La Violencia de Genero también se queda en Casa

“La culpa no era mía ni de donde estaba, ni de como vestía”. A inicio de este año 2020 el tema “Un violador en tu camino”, creada en Chile por el colectivo Lastesis, resonaba en todo el mundo protestando la violencia sexual que sufren las mujeres. Incluso se convocó al paro nacional de mujeres el 9 de marzo del 2020, para reflejar lo que sería un día sin esta parte de la población. Ante esto hubo varias reacciones divididas e inclusive se afirmaba que los asesinatos de hombres eran mayores a los feminicidios, desestimando la causa.

Ante esto tengo que dar como tal la definición de lo que es un feminicidio, ya que muchos suelen confundirlo. Muchos dirán la de “Es un homicidio cometido por el simple hecho de ser mujer” y en parte tiene razón, si es un asesinato por cuestiones de género, pero hay mucho más en esa palabra. El feminicidio es un acto de odio, de discriminación y violencia de género que suele ser acompañado por un conjunto de acciones de extrema violencia y que deshumaniza con torturas, mutilaciones, quemaduras, ensañamiento y violencia sexual a las mujeres y niñas que son víctimas. Para explicarlo con manzanitas, a las víctimas de feminicidio las matan porque ya no la ven como un ser humano, la ven como un objeto.

Tal vez fue la novia que quería dejar al novio y por miedo a que se fuera con otro la mato y torturo. Porque si no era de él no era de nadie. Ahí deshumaniza a la mujer al verla como un objeto de su propiedad que no tiene mente propia y que no puede irse con nadie que no sea él. O la del depravado sexual que se encuentra a una niña por la calle, la secuestra, la viola y la mata por el simple hecho de satisfacer su deseo sexual. Ahí es su objeto sexual meramente, no le importa la falta de consentimiento, o si esta niña tiene familia o si alguien dependía de ella, era su objeto de deseo y por sus tanates lo tomo.

 No niego que los asesinatos de hombres puedan ser mayores, pero lo que si es cierto que no tienen el mismo móvil que un feminicidio. Pudo a ver sido un robo frustrado o un ajuste de cuentas y a las mujeres también las pueden asesinar por esta razón, pero en ese caso no se considera un feminicidio. No todos los asesinatos de mujeres son feminicidios y en su mayoría los asesinatos de hombres no presentan tortura o una deshumanización como la del feminicidio, a la vez que también hay hombres muertos por los mismos móviles del feminicidio, pero son mucho menos que los casos de mujeres.

Una vez explicado esto, hoy en día se está viviendo una situación de encierro y de convivencia forzada en algunos casos. Gracias a esta cuarentena hemos podido notar que no es ni el dónde estábamos, ni el cómo vestíamos, porque aun sin salir y en el resguardo “seguro” de la casa, los casos de feminicidios y violaciones siguen ocurriendo. Las cifras del Consejo Ciudadano para la Seguridad Publica han revelado que las llamadas al 911, a causa de violencia doméstica y agresión sexual, aumentaron en un 50% durante los primeros días de abril. Y Google Trends identifico un aumento en las búsquedas relacionadas a protocolos e información de que hacer en caso de violencia en casa o búsqueda de los números de ayuda. Ante esto debemos preguntarnos ¿Entonces de quien es culpa? Pues del violador, del asesino, que no dejan de ver a la mujer como objeto.

Recordemos que los primeros días de esta cuarentena, más específicamente el 3 de abril del 2020, se dio la noticia del asesinato de Ana Paola, una menor de 13 años, en el interior de su casa en Sonora, se encontraba sola debido a que la madre fue a comprar víveres. Ella fue hallada con signos de violación y heridas fuertes en el rostro. Si ya no podemos tener la confianza de que nuestras hijas y mujeres van a estar a salvo dentro de sus propias casas ¿Dónde las metemos?

Si nos queremos ver más recientes, entra a twitter y busca #justiciaparaDiana, una estudiante de Derecho en la Universidad Autónoma de Nayarit, que ya había denunciado acoso de un compañero en redes sociales y que fue encontrada muerta en su domicilio el 24 de mayo del 2020 por un arma punzo cortante. “¡No fue asesinato, fue FEMINICIDIO! Porque la violencia de genero NO descansa en CUARENTENA y no estamos seguras ni en nuestras CASAS”, este es un fragmento de un tweet de los muchos que sus amigos y familiares hicieron exigiendo justicia.

Y estos son casos con Nombre y Apellido. ¿Qué pasa con todas esas niñas y mujeres violentadas que no tienen acceso o posibilidad de hacer esa llamada que cambiaría su situación? Recordemos que en la mayoría de los casos el agresor es un familiar o un conocido. Ellas no cuentan por no tener los recursos de mudarse o no tener los apoyos. El control psicológico y físico que tienen sus agresores hacia ellas es tanto que también pueden pasmarse de miedo al intentar denunciar y las aíslan de tal modo que no ven una solución con alguien de confianza porque literal ya no tienen a nadie. O el temor de que ahora el objeto de violencia sea la hija o la hermanita, que prefieren quedarse para protegerlas. Y para muchas es la forma en que las educaron y solo se hace lo que el marido diga. O no tienen los recursos de internet o de acceso a las redes y no saben que ya no es como antes, que ya pueden salir y decir basta.

 También están los casos de las que denuncian, pero las autoridades lo toman a chiste, si una chica desaparece lo primero que dicen es que se fue con el novio, no dudo que haya casos así, pero las primeras 24 horas en una desaparición son vitales para poder hallarla. ¿Porque por unas pagan otras y no se le da la importancia relevante hasta que ya es muy tarde? O si denuncias acoso, lo primero que preguntan es como estabas vestida. Si alguna vez han ido a denunciar cualquier cosa, sabrán todas las trabas que te ponen.

Y aunque presidencia salga con su frase de “TENGO OTROS DATOS”, los casos de violencia hacia la mujer durante el encierro han ido en aumento y para ellos la cuarentena ha hecho lo que el viento a Juárez. Y si el “hashtag” de #elvioladorerestu se hace tendencia, no falta el que diga “no todos somos violadores y me ofende”. Si amigo no todos son violadores, pero va dirigidos a los que sí lo son. Porque si la cuarentena dejo algo claro es que “La culpa no era mía, ni de donde estaba, ni de como vestía. EL VIOLADOR ERES TU”.

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