El infrarrealista incansable

Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953) es uno de esos escritores que hoy en día cualquier persona o editorial podría catalogar como imprescindible de la literatura. Sin embargo, la literatura no tiene favoritos, no hace distinciones de quien tiene una idea o sentimiento y busca plasmarlo sólo por el incansable deseo de escribir. 

Quizá, ese tipo de persona era el autor chileno. Un joven que pasó gran parte de su vida lejos de su patria, lo que enriqueció de sobremanera su visión para después poder retratar todo lo vivido en una de las más vastas obras de la literatura hispanoamericana.

Entre poemas, cuentos y novelas, Bolaño buscó una identidad para todo lo que escribió. Fue así como junto a su amigo, el poeta mexicano Mario Santiago Papasquiaro, fundaron el movimiento infrarrealista en la Ciudad de México en 1975, para tratar de romper con los parámetros convencionales de la literatura de la época y el predominio del boom latinoamericano.

Posteriormente, esa identidad sería plasmada en una de sus obras más conocidas: Los detectives salvajes (1998).

Esta novela, geográficamente universal y personalmente íntima y melancólica, sumerge a sus personajes en una búsqueda de la identidad, el quehacer de una juventud desorientada y de la poesía, principalmente. A través de tres capítulos que transcurren en años diferentes, Bolaño hace una remembranza casi autobiográfica de los primeros años del movimiento infra y sus pasajes en Europa.

La Ciudad de México en la década de los setentas es el escenario principal donde el chileno combina la novela y la crónica, reconstruyendo lugares icónicos de la metrópoli que habitó muchos años antes de partir a España, territorio recurrente en la misma obra donde refleja de cierta manera la vida que llevaba y que lo inspiraba a escribir.

La poesía y la literatura también son elementos primordiales de los cuales se conectan los demás temas de su vida: sus travesías por Europa, las amistades reales y ficticias, incluso un sentido desorientado de la vida y cómo lo fue encaminando en las letras y su pasión por éstas.

FOTO: WIKIMEDIA COMMONS

El mismo año de su publicación Los detectives salvajes fue galardonada por unanimidad con el XVI Premio Herralde de novela, al año siguiente también le sería otorgado el premio Rómulo Gallegos.

Muchos críticos y colegas catalogarían a Bolaño como un representante de la lengua castellana, no sólo de la literatura hispanoamericana: el escritor universal que rompería barreras geográficas y culturales apoyado únicamente de su prosa asertiva y cautivadora. 

El autor chileno murió el 13 de julio de 2003, a los cincuenta años de edad, dejando una obra que renovó totalmente la literatura del continente y marcó el precedente para las nuevas generaciones, siendo uno de los más leídos no sólo en América Latina, sino también en Estados Unidos.

Roberto Bolaño escribió “cuando todo el mundo civilizado desaparezca, México seguirá existiendo, cuando el planeta se desvanezca o se desintegre, México seguirá siendo México”. Así es la obra del escritor chileno: cuando todo desaparezca, ésta seguirá existiendo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s