El mexican way of life

Ciudad de México, década de los sesenta. La modernidad y el american way of life van de la mano para alzar a la capital como espacio cosmopolita casi a la par de las principales ciudades del mundo. Avenida Zaragoza y Río Churubusco se desenrollan como tapetes de pavimento esperando ser transitados por un Ford o un Chevrolet, el sistema de transporte evoluciona con la llegada del metro; publicitariamente se ofertan los más avanzados electrodomésticos para el moderno hogar mexicano que aspiraba a ser el reproductor del modo de vida estadounidense.

Fuera de la burbuja de la modernidad prometida se encontraban aquellos que, lejos de conocer ese estilo americano de vida, se desarrollaron en un entorno crudo, en el que la precariedad se mostraba como actor principal de otro modo de vida: el mexican way of life.

Una historia de vecindad

María Antonieta Parra. Contaba con apenas 7 años cuando le sucedió la siguiente historia:

Era un día normal en la vida de la familia Orozpe. La vieja vecindad de la colonia Peralvillo, donde vivían, comenzaba a tener el ajetreo del diario con el pasar de los vecinos que de a poco emprendían sus actividades diarias. Las señoras de la casa comenzaban con las labores domésticas; una de ellas era la madre de Antonieta, Teresa Parra. Teresita o “Chucha”, como le decían de cariño, se encontraba en espera de su octavo hijo; nueve meses habían pasado ya, por lo que se encontraba a un tris de reventar.

María Antonieta y cuatro de sus hermanos se encontraban en casa, pues en ese entonces no podían asistir a la escuela debido al corto presupuesto con el que contaban sus progenitores. El padre tapicero y la madre costurera, apenas se daban abasto con los gastos de siete niños y dos adultos.

Se acercaban las dos de la tarde y Teresa Parra realizaba un par de cojines frente a su máquina de coser cuando repentinamente, los síntomas de la labor de parto comenzaron a presentarse. Teresa se levantó de su asiento y le comentó a María Antonieta que iría al Hospital de la Raza a realizarse un “chequeo”, por lo que María supuso que su madre regresaría en poco tiempo

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Las horas transcurrieron y Teresa no llegaba a casa. María Antonieta comenzó a preocuparse, pues se encontraba sola con sus hermanos menores; su padre regresaba ya bien entrada la tarde y no se encontraba ni cerca de enterado sobre la condición de su esposa. La desesperación de María Antonieta iba en incremento, pues ella y sus hermanos comenzaban a resentir los estragos de varias horas sin alimento; el llanto del más pequeño no paraba de aumentar la desesperación en María Antonieta. Una vecina se acercó para ayudar a la pequeña Tony con su hermano más pequeño; bastó una mamila para frenar el taladrante llanto del bebé.

María Antonieta se dispuso a actuar, ya que se acercaba la noche y de su madre no tenía noticia alguna. Como pudo llenó una olla con agua, tomó dos cubos de Knorr Suiza y mezcló un poco de cebolla con cilantro para lo que pretendía ser un caldo de pollo. Puso a freír en aceite un poco de tortillas y un poco de pan duro, pues el estómago no perdona y el hambre es canija, aun para un par de niños que sin saber cómo actuar siguieron su instinto por alimentarse.

Finalmente, el padre de María Antonieta llegó a casa pasadas las 8 de la noche. Algunas vecinas dieron aviso sobre su condición: Teresa había sido retenida en el hospital debido a que ya estaba a punto de dar a luz y su parto era riesgoso. Los siguientes tres días no cambiaron mucho para María Antonieta, pues siendo la mayor de los hermanos se le asignó, casi por naturaleza, la responsabilidad de alimentarlos y velar por su seguridad.

Ese fue el mexican way of life que pareció no adaptarse al american way of life. La familia Parra se encontraba tan lejos y tan cerca de la prometida modernidad y prosperidad del modo de vida norteamericano. Más allá de tener un coche último modelo o un televisor para ver las Olimpiadas, aquellos que vivían el mexican way of life daban mayor prioridad a sobrevivir una cruda realidad en la que, el sortear las carencias, se superponía al deseo de una vida que no se adecuaba a la realidad del momento.   

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