Héroes y villanos en el mes patrio

Sin lugar a dudas uno de los sucesos más relevantes dentro de la historia de México es la lucha de independencia encabezada por Miguel Hidalgo y compañía. Es por ello que no sorprende la rapidez con que surgieron distintas interpretaciones y relatos que casi de forma inmediata relataban lo acontecido con el movimiento de independencia.

Cabe destacar que quienes escribieron los primeros relatos de la lucha independentista vivieron en carne propia la lucha de independencia. Ya sea por diferencias ideológicas o por haber sufrido los estragos de la lucha armada, su obra se verá marcada por aquello que se vivió en el proceso de la independencia mexicana.

El conservador villano

Un ejemplo claro sería el de Don Lucas Alamán, en su Historia de Méjico (1849), lejos del ese relato heroico que desde niños aprendemos en la escuela, Alamán interpreta que se sufrieron múltiples consecuencias a raíz de la insurrección suscitada en Guanajuato.

Por tradición, Lucas Alamán ha sido reconocido como fundador del Partido Conservador, miembro de la élite social y económica decimonónica, político, erudito e historiador. Su simpatía por el orden virreinal, las instituciones monárquicas y la iglesia, le han significado el rechazo y la satanización de su imagen, al igual que la de otros conservadores que simplemente han quedado como los “malos” de la historia de México.  

La historia la escriben los vencedores

¿Cuántas veces no hemos escuchado esta frase? pues para el caso de México no es algo extraño, cada vez que oímos la palabra conservador pensamos lo peor, y para muestra, las declaraciones que hace el presidente Andrés Manuel López Obrador al nombrar como “conservadores” a esos que identifica como su “oposición política”.

Volviendo al siglo XIX, esa historia liberal que de 1867 a la fecha, ha relegado el papel de los malos a los conservadores fue la encargada de encasillar obras como la Historia de Méjico de Lucas Alamán a meros ataques contra liberales y “héroes patrios”.

Como ya se adelantaba al inicio del artículo, estos primeros historiadores de la Independencia vivieron en carne propia el proceso de la lucha armada y sus consecuencias inmediatas. Por lo que su obra e ideología se verá marcada al momento de emitir su opinión.

Para el oriundo de Guanajuato, el robo de bienes y la muerte de familiares y conocidos durante el estallido del movimiento encabezado por Hidalgo van a ser elementos que marcaron la vida y por ende, la obra de Alamán.

A esta alteración de la verdad de la historia, se debe sin duda, el que la república mejicana haya escogido para su fiesta nacional el aniversario de un día que vio cometer tantos crímenes, y que date como el principio de su existencia como nación de una revolución que proclamando una superchería, empleó para su ejecución unos medios que reprueba la religión y la moral fundada en ella, la buena fé base de la sociedad y las leyes que establecen las relaciones necesarias de los individuos en toda asociación política.[1]

Lucas Alamán

Ahora bien, se le ha reprochado ser un conservador por no querer romper con el orden novohispano, sin embargo, para 1849, año en el que escribió su Historia de Méjico, la inestabilidad política, la crisis económica y la reciente intervención estadounidense dejaban al descubierto las consecuencias de romper con todas aquellas instituciones que de una u otra forma hacían de México, o más rigurosamente a la Nueva España, un territorio estable en materia económica y política antes del movimiento insurgente.  

Dejar de leer una historia de héroes y villanos

No se trata de hacer un balance de la ideología que pudo haber sido más buena o mala para México, sino que se trata de entender a estos seres humanos en su contexto de tiempo-espacio.

Se trata de comprender que su pensamiento al igual que el de nosotros tiene un por qué, de saber que aquellos personajes que de forma determinista han sido juzgados como buenos a malos a lo largo de la historia, son también seres humanos que sufren, se preocupan, ambicionan, actúan; e incluso representan su sentir en obras que quedan para comprender nuestro presente a través del pasado.

Alamán es sólo la punta del iceberg para comprender que la historia de México no fue hecha por héroes ni villanos, sino por hombres y mujeres.  

Fuentes:

[1] Alamán Lucas, “Revolución del cura D. Miguel Hidalgo hasta la muerte de este y de sus compañeros” en Historia de Méjico, México, Editorial Jus, 1992, p. 243.

Centro de Estudios de Historia de México, “Miguel Hidalgo según Lucas Alamán”  en http://www.wikimexico.com/articulo/miguel-hidalgo-segun-alaman [04 de agosto de 2020].

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