AMLO vs. la oposición

El pasado viernes el Instituto Nacional Electoral negó el registro al partido México Libre del expresidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala, sin embargo, lo que opacó esta resolución no fue la negativa del INE sino la respuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Y es que la reacción del representante del ejecutivo fue otra prueba del trato hacia sus opositores políticos, que más bien parecen sus enemigos jurados, pues en un video publicado el sábado, el actual presidente afirmaba que la resolución de no registrar al partido del expanista “fue una victoria del pueblo”. 

Parece ser que el presidente olvida que esas decisiones no le competen, y que no debería de pronunciarse ni a favor ni en contra, pues esa postura le resta autocrítica a su gobierno, algo que mucha falta le hace.

Si bien, está claro que el mandato de Calderón ha sido de los peores sexenios que ha tenido el país, eso ya ha quedado a varios años de distancia, y lo que López Obrador debería hacer es enfocarse en su propio gobierno y no mirar atrás, a pesar de los malos tragos que le hizo pasar Calderón. 

A casi dos años de haber sido electo, “el presidente historiador”, como lo describió Enrique Krauze en un texto publicado en Letras Libres, aún se muestra reacio a juzgar el presente sin culpar a gobiernos anteriores, algo que constantemente reafirma la postura del tabasqueño en su forma de hacer política. 

Recordar la historia es importante, nos hace críticos, objetivos y evita tropezar con las mismas piedras pero su principal función es multiplicar las opciones al futuro; no ensimismarse con lo que pudo ser diferente. 

Y es que hoy, lo que más le hace falta al mandato obradorista es un partido de contrapeso, una oposición real, ya que actualmente no existe una figura política importante que le haga sombra al presidente.  

Es vital señalar que ese antagonista no tenía ni tiene que ser Calderón, ni cualquier figura conocida de la política actual, pues nadie ha demostrado ser verdaderamente capaz de representar un contrapeso. Sin embargo, cuando esa figura se haga presente, AMLO deberá respetar la decisión del pueblo, la validación del INE o de cualquier organismo legal que preside la democracia en este país. 

Más allá de la negativa del INE y que el perjudicado sea un expresidente que nuevamente trata de hacerse presente en la vida pública, López Obrador debe aprender que cuando se tomen decisiones que favorezcan a sus contrincantes políticos debe reservar su fluido léxico para las responsabilidades que como mandatario le competen, y más importante, que las decisiones democráticas le competen a los organismos dedicados a eso y a la ciudadanía, pues él, como presidente electo, es una figura elegida por el sistema que muchas veces ha criticado.

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