Imposible no hartarse al exigir justicia en un país en donde reina la impunidad

¿Qué más se necesita para dar la seriedad que se merecen estos asuntos?

Es triste y frustrante la poca empatía que se ha demostrado por parte de un amplio sector de la sociedad ante la violencia en contra de las mujeres. Principalmente en redes sociales, ha predominado la opinión en temas tan irrelevantes como la imagen de un Madero pintado de labios y cabello, hasta el punto de minimizar el hecho de vivimos en un país en el cual se le arrebata la vida por lo menos a 10 mujeres al día, mujeres que son madres, hijas, abuelas, compañeras de escuela; novias o esposas de alguien más.   

Imposible no hartarse

No siendo suficiente con las cifras de mujeres asesinadas o violentadas en la calle, el trabajo, el hogar o la escuela. Se suma la ineficacia de las instituciones y de un Estado que no ha demostrado el mínimo interés por frenar una ola de violencia de género que no ha parado de crecer.

Por si fuera poco, aquellos que se supone velan por la seguridad de las mujeres han sido acusados de ser violadores y acosadores. Con qué confianza y seguridad se quedan ellas al querer salir a las calles si es indistinto un violador de un funcionario público que “vela” por su seguridad. Aún con todo, se le exige tener respeto a instituciones policíacas que han roto el contrato social que tienen con los ciudadanos.

Sobra decir que las declaraciones de AMLO no ayudan en nada, pues aún con una carga de violencia de género tan histórica y tan impune, pareciese que al mandatario sólo le importa la rifa del avión presidencial y defender a un Madero que de revolucionario sólo lleva el mote. La misma falta de interés es la que hace que la gente pegue gritos en el cielo por un monumento o por una pintura, tan innecesaria y olvidada se tiene a la historia, que se ignoran las formas en que los oprimidos lucharon por derechos y libertades.

Buscar justicia en un país impune

¿Es tan difícil entender lo que significa la toma de las instalaciones de la CNDH? ¿La visibilidad que ello otorga y la presión que sobre las autoridades se busca ejercer? Porque en un país donde reina la impunidad se hace necesario exigir justicia, ya que de “forma pacífica” los asesinatos, violaciones y acosos pasan a ser un número más en las estadísticas de violencia contra la mujer.

Quedarse con la imagen de la pinta o el destrozo se hace más cómodo para ignorar que una madre plasmó su hartazgo e impotencia en un supuesto símbolo patrio que no vale más, que el daño a la inocencia de una niña de 5 años.

Las lecciones que se quedan

Hoy más que nunca, se hace necesario buscar estrategias desde nuestro entorno para contrarrestar esta situación que no ha sido tratada con la debida seriedad por las autoridades correspondientes (claro, sin delegarles sus obligaciones). Igual nada cuesta interesarse por el entorno en el que desarrollan los niños.

Dejar de pensar en los privilegios que gozamos como hombres y empezar a interesarse por algo tan simple como acompañar a tu compañera, novia, esposa o madre a la parada del autobús o el metro; monitorear que vaya en la ruta correcta si viaja en Uber o taxi, o incluso enviar un audio de emergencia si viajan solas en Uber o taxi. Al final por más que se quiera, no se estaría ni cerca de sentir lo angustiante que debe ser que te acosen, intenten llevarte o violarte.

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