La Gloria del Pasado ante la Lucha del Presente

Septiembre, el mes patrio, es aquel momento esporádico en el que el nacionalismo habita en cada uno de los corazones mexicanos. Es el tiempo en el que lo tricolor cubre las calles y la historia es disfrutada como un relato de gloria y valentía.

Este mes, recordatorio del inicio de una lucha popular por la transformación de la Nueva España es también, el indicado para visibilizar nuestra irritabilidad ante los nuevos movimientos de concientización y defensa de las causas justas.

Hace unos días una imagen de la bandera nacional creó divisiones entre la opinión pública; esta vez, una foto de una bandera pintada de morado en donde iría la franja roja, dejó a algunas y algunos heridos en su sensibilidad patriótica.

La impactante imagen era producto de una protesta feminista en torno a la toma de la CNDH (Comisión Nacional de los Derechos Humanos) por la violencia contra la mujer. El morado como distintivo de los grupos feministas, cubriendo al rojo tradicional en nuestro lábaro patrio dio mucho de qué hablar.

En aras de recordar la lucha iniciada en Dolores, que protagonizó un grupo de ilustres hombres y mujeres que deseaban el reconocimiento digno para cada individuo, la libertad y el respeto básico, así como la oportunidad de aspirar a una mejor vida, hoy vilipendiamos un movimiento de mujeres libres que aspiran a una patria más justa.

No es la primera vez que el movimiento feminista en México es criticado por sus formas; al pintar el Ángel de la Independencia, el Hemiciclo a Juárez, diversas estatuas y paredes del centro histórico, incendiar puertas, retocar cuadros, rodear Palacio Nacional, quemar estaciones de metrobús o expulsar hombres de sus manifestaciones, son algunas de las quejas más comunes.

Este es un debate muy polémico, y mi intención no es ponerle punto final, sino, en esta ocasión, señalar la hipocresía de todas aquellas personas que apuntan con el dedo a estas luchadoras para denostarlas mientras que, por un máximo de treinta días, y en especial el 15 y 16 celebrarán a los y las rebeldes que nos dieron patria.

Producto de la ilegalidad, los y las conspiradoras mantuvieron una guerra que encontraba su inspiración en la justicia. Aunque parezca contradictorio, las y los insurgentes cometieron muchos crímenes en nombre de la lucha por justicia.

La toma de la Alhóndiga, las masacres de Hidalgo y los sangrientos levantamientos de indígenas hartos, que pagaron con su vida el construir un mundo en donde sus vidas valiesen algo, son enseñanzas que en estos momentos deberían ser no sólo rememorados sino analizados con atención, comprendidos y valorados.

En 1810 se inició un movimiento que planteaba un cambio drástico, no se empezó pacíficamente, fue con estruendo, con pólvora y con sangre que se conquistó la independencia, y ahora, en estos momentos es con fuerza, con coraje y enojo que esas mujeres tratan de hacer un país más justo, más digno.

Digno del sueño de Morelos, autor de la base ideológica de la verdadera lucha de independencia; el movimiento feminista es una gesta en contra de la opresión, ahora no de los españoles, sino de un sistema, es una revolución de las conciencias como lo fue entonces, es una batalla que busca heredar un mejor mundo para hombres y mujeres, en el que, como lo señalan los Sentimientos de la Nación:

“todos [y todas] seamos iguales, pues del mismo origen procedemos; que no haya abolengo ni privilegios”

José María Morelos y Pavón

Vitoreamos a personajes ilustres que muchas veces desconocemos, pero que sabemos que dieron sus vidas o las pusieron en riesgo para conseguir nuestra libertad. Cuando allá, en la calle, están estas luchadoras incansables, poniendo sus vidas, su libertad, su estabilidad en peligro, pero esas ni se nombran, pues sus formas no son válidas.

Tristemente el mismo gobierno que por primera vez dijo “¡Vivan los héroes anónimos!, ¡Viva el heroico pueblo de México!” es el gobierno que descalifica el movimiento que aspira a la justicia y la libertad de los individuos. Que les manda a decir que así no se hacen las cosas, que se esperen en paz y silencio mientras miles más sufren.

Lamentablemente todos esos, todas esas, que gritarán esta noche, que se conmoverán esta noche por la valentía del pasado, por la fuerza de los fallecidos, por los ideales en papel, son los mismos, son las mismas que seguirán dando la espalda a sus hermanas, que colaborarán con la injusticia, con la opresión, con la ignorancia.

Si son de aquel rebaño, y van a gritar hoy, no se olviden de la arenga ¡Viva Fernando VII!

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