La fiesta del chivo: la brisa y sangre del Caribe

Dentro de la narrativa del escritor peruano Mario Vargas Llosa, existe una vasta temática que trabaja con la misma calidad sin importar el género que escriba, ya sea cuento, novela o ensayo. A pesar de que ninguna de sus obras puede considerarse mala, sí hay algunas que destacan sobre las demás; un ejemplo es La fiesta del chivo.

Este libro publicado hace veinte años se construye desde tres líneas narrativas. La primera aborda a Rafael Leónidas Trujillo, el chivo, dictador de República Dominicana entre 1930 hasta 1961; la segunda, presenta a Urania Cabral, hija del senador Agustín Cabral, uno de los hombres más cercanos a Trujillo; y el último, es narrado por Antonio de la Maza y sus secuaces, hombres dispuestos a asesinar al chivo con tal de salvar a la patria.

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A pesar de que el comienzo puede ser en exceso descriptivo, es un recurso muy bien empleado pues traslada al lector desde cualquier latitud geográfica hasta el exquisito clima caribeño: la brisa tropical, la salsa, incluso degustar de manera imaginaria un vaso de ron.

Alternando los tiempos y los narradores esta novela histórica, casi biográfica, construye el perfil de uno de los dictadores más crueles que ha visto el continente. Conforme avanza la novela la Era Trujillo se va presentando frente al lector. El ascenso al poder y la consolidación de un hombre que dejó marcada a una nación, además de una mancha negra en la historia dominicana.

El dictador dominicano (derecha) fue asesinado el 30 de mayo de 1961.
Foto: WIKIMEDIA COMMONS

Quizás, es en la creación de los personajes donde más resalta la calidad del ganador del nobel de literatura. Éstos gozan de una construcción psicológica muy bien estructurada, viven en una dualidad por su pasado y presente en la que el lector no puede sólo tomar una, debe vivir con la ambivalencia y empatía que transmiten los personajes, muchos de ellos marcados por el mismo Trujillo.

Al igual que en otras de sus obras, Vargas Llosa explota el contexto histórico lanzando datos de manera espontánea que justifican su presencia, ya sea para construir a un personaje o con el fin de hacer más visible su interés personal por los procesos sociales y políticos que vivió por convicción personal o labor profesional como periodista.   

Como otras obras del autor, esta novela expone los motivos de los personajes y las consecuencias de sus decisiones. Al final, a todos los carcome un episodio de su pasado, no importa si fueron hombres voraces o personajes ficticios.

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