El Obradorismo y el Feminismo divididos por el presidente.

La reciente manifestación feminista en la CDMX por el Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro dividió sorprendentemente la opinión pública. Entre simpatizantes y conservadores, así de cruda la brecha. En una entrevista con Don Julio ‘Astillero’, Sabina Berman planteó su postura y fue tan impactante e ilustrativa para mí, que en torno a ella escribo esta columna.

La periodista se dice sorprendida por la división que tiene el obradorismo y el feminismo. Ve un choque innecesario entre ambos grupos causada por la falta de acción política.

Cuenta una alegoría que describe, creo yo, de manera muy clara la confrontación actual: hay un rio que corre en un sólo sentido, en un punto de su cauce se ve dividido por una gran roca, y al volver a encontrarse las dos corrientes separadas momentáneamente chocan con crudeza una con la otra.

El rio obviamente es la izquierda, pues sostiene Sabina que las mujeres izquierdistas, y más precisamente obradoristas son feministas, pero por obra de esta “roca” se dividen las pasiones y absurdamente conflictúan cuando la dirección es la misma.

Lo interesante es que especula que esa ‘roca’ que está enfrentando a la izquierda es el presidente Andrés Manuel. Es él, que por razones personales no da órdenes a sus colaboradores y colaboradoras a actuar en pro del feminismo aunque éstos estén mas que listos.

Describe de manera muy emotiva la realidad para las mujeres en México: desde que llega la 4T han aumentado a 12 mujeres las asesinadas por día, no pueden salir con la confianza de volver seguras a casa y este temor cada vez es más generalizado, aunado a esto ahora la simpatía de la izquierda se ve mermada por el choque con Palacio Nacional.

Cuando le cuestionan por las críticas hacia las bombas molotov, los martillos y los gritos exclama

“Yo no me puedo distraer en un detalle, en medio de una guerra contra las mujeres, en donde el 99% del tiempo somos perfectamente pacíficas”

Sabina Berman

Ve la gran contradicción, sobre todo, de las funcionarias y colaboradoras del gobierno de AMLO. Dice que todas las partícipes del gabinete son feministas, pero se han detenido por órdenes del presidente. Acusa que hay un proyecto de ley listo en la Cámara de Diputados que no ha avanzado porque Mario Delgado aplaza el proceso (y no se manda sólo).

Coincido con el planteamiento, desde un principio López Obrador se ha autoimpuesto a las feministas como adversarias políticas, las descalifica, deslegitima y contradice en sus conferencias. Manda un mensaje a sus seguidores y seguidoras para que en su fanatismo ataquen a otras izquierdistas.

Lo triste es que el obradorismo, al aferrarse a escuchar al político y no a seguir los ideales, se torna conservador, misógino y llega a empatar con personajes tan oscuros como Felipe Calderón.

Los argumentos en contra de las colectivas se alojan en dos puntos principales; la violencia de sus expresiones y el descrédito del Ejecutivo.

Miles son los tuits que se pueden hallar diciendo “esas no son formas” o “con violencia no”, pero el razonamiento que los llevó a ser escritos es visceral. Dicen estar a favor de la lucha pacífica, pero cuando estas se dan, las minimizan o ridiculizan (véase “Un violador en tu camino”).

Para otros y otras, el problema es salir a luchar estando Andrés Manuel en Palacio, es decir, ser ‘tonto o tonta útil de la derecha’, como tristemente se pudo notar en las marchas por los 43 Jóvenes de Ayotzinapa, la asistencia se redujo considerablemente pues su obradorismo pesaba más.

El encontronazo que tienen las dos causas es más que innecesario. Gandhi y L. King dieron su vida en la lucha pacífica por un cambio, pero yo no quiero que más mujeres den su vida, así sea por dejar un mundo mejor. Lo queman todo porque sólo así los medios las cubre, la gente habla y presionan a los y las funcionarias.

La posición de López Obrador es peligrosa, para la sociedad en general y para su gobierno, la única oposición civil que lo ha tocado en algo es el feminismo (que en realidad no debería ser un adversario).

Declara que sí 100 mil personas se manifiestan en el zócalo y las encuestas demuestran que ya no lo quieren, él renunciará, sin esperar una revocación. Lo dice sabiendo que la oposición no tiene la fuerza, pero sí insiste en hacer a sus compañeras ideológicas sus enemigas, con facilidad juntan 100 mil almas para reclamar.

Yo sostengo que Madero y AMLO comparten hasta los mismos errores políticos, se ve que de nada sirve conocer la historia si no se crea una conciencia de aquellas experiencias.

Para terminar con este debate, bastaría la señal presidencial, dejar que las partícipes de la 4T que naturalmente son feministas desarrollen esta agenda.

Legalizar el aborto, disminuir la violencia de género, señalar los errores políticos que se cometan y rectificar. Algo tan básico como escuchar al pueblo no debería serle tan indiferente a alguien que se dice se cercano a sus gobernados y que en reiteradas ocasiones sostiene que “el pueblo es sabio”.

Pues el pueblo es sabio, está activo y está decidido, millones de mujeres se suman a la defensa de sus derechos, no hay cabida al machismo en un gobierno de izquierda, la tolerancia de las feministas es casi nula y si AMLO no corrige, la revolución que representa este movimiento de mujeres lo va a superar.

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